El poder del amor

 

Decimos muchas veces: “El amor todo lo puede” Pero antes lo mínimo que nos hacen mal, ya dejamos de tener el mismo pensamiento.

 

Decimos: “Estaré siempre a tu lado” Pero; perdón, hoy no puedo, búscate otra ayuda.

 

Decimos en el matrimonio: “Hasta que la muerte nos separe” Pero; Me canse, ya no doy mas, mejor es estar sola, hace tu vida y yo la mía.

 

En este mensaje hablaremos de cómo mantener un matrimonio unido, entrelazado por el amor de Dios que habita en nuestros corazones.

 

¿Es posible mantenerse unidos en un matrimonio, sin que exista el amor? ¡¡No!! Verdad que no; el amor es el motor de nuestras vidas, todo nos lleva hacer las cosas por amor; por amor nos movemos en misericordia para hacer el bien, por amor siempre perdonamos a los que nos ofenden, por amor nos reconciliamos con los que nos dañan, por amor sufrimos persecución, soledad, tristeza, dolor, ¡Pero! ¿Es posible que deje de existir el amor? No, el amor nunca deja de ser, siempre y cuando nuestro corazón permanezca en las manos de Dios para que lo llene a través de su Santo Espíritu, Romanos 5:5 “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

 

Le invito abrir su Biblia en: 1Corintios 13: 1.7 “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo hacer como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase todo mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

 

¿Que podemos decir del amor en el matrimonio? El perfecto amor en Cristo es el que sostiene el matrimonio; un matrimonio basado en el respeto, en el compañerismo, en el dialogo, Colosenses 3:18-19 “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene al Señor. Maridos amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas” El matrimonio es lo más maravilloso que Dios a creado para sus hijos; un matrimonio nace porque existe el amor en la pareja, pero no solo se sostiene por amor, el amor no lo es todo, el matrimonio se mantiene, se sostiene, se edifica y fortalece cada día con inteligencia y sabiduría; es por esto que el consejo de su palabra nos dice: Proverbios 24:3 “Con sabiduría se edificará la casa. Y con prudencia se afirmará”.

 

Amadas del Señor somos una mujer de Dios, y esto hace la diferencia con el mundo, la mujer debe amar a su esposo, en las buenas, en las malas, en el dolor, en la enfermedad, en la pobreza o riquezas, con virtudes o errores; ser hijos de Dios no nos hace intachable, perfectos, nos hace acepto delante del Padre por los méritos de Jesucristo en la cruz del calvario. La mujer que ama a Dios y desea hacer Su voluntad, es una mujer sabia, entendida, es una mujer que con su oración abre los cielos, es bendición no solo para su esposo y su familia, sino para todos los que les rodea.

 

El matrimonio es el vínculo perfecto que Dios ha creado para la humanidad, lamentablemente vemos que el hombre por su naturaleza rebelde, no ha sabido comprender a Dios en el proyecto de la unidad matrimonial, hoy en día vemos que el matrimonio sufre a consecuencia de la inseguridad, inconstancia, falta de perseverancia, falta de paciencia, falta de perdón; así es como el matrimonio se va desgastando, el amor y la pasión se va enfriando en el matrimonio, esto es lo que lleva muchas veces a la separación, siendo esto no acepto antes de los ojos de Dios. 

 

Dios cuando creó al hombre, (Adán) y de su costilla creó a la mujer (Eva), y la trajo al hombre; entones  dijo Adán, “Esto es ahora huesos de mis huesos, y carne de mi carne” (Génesis 2:22-23). Cuando Dios los creó, los creó para ser uno, para vivir unidos hasta que la muerte los separe, están llamados para crecer juntos en el camino de la vida; aunque el camino sea duro, dificultoso, con piedras y espinas, si el matrimonio está fundamentado en el amor, todo los obstáculos que se presenten serán derribados por el perfecto amor de Cristo existente en el matrimonio.

 

Proverbios 19: 14 “La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente” La mujer sabia sabe conducir sus pasos, encaminar su vida en los preceptos de Dios, en el conocimiento de su Palabra y en la obediencia a ella, en ella habita la cordura, la inteligencia y la sabiduría que es el temor de Dios en el corazón de la mujer. La mujer que dice amar y agradar a Dios; debe amar a su esposo, agradarle, respetarle y honrarle, amándolo sin condiciones, estando en todo momento a su lado, sujeta a su esposo, como el esposo debe estar sujeto a Cristo; Efesios 5:28 -29 “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer así mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia” El esposo tiene una gran tarea para cumplir con su esposa; el hombre que no ama a su esposa, no la cuida, no la protege, no la sustenta, no la honra, no se ama asi mismo está muy lejos de agradar a Dios; Dios es amor y el que no ama, no conoce a Dios; 1 Juan 4:7-8 “Amados, amemonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquél que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”. El amor es una decisión profunda del corazón del hombre que debe manifestarse en la vida cotidiana conyugal; el esposo es el sacerdote del hogar, y como sacerdote debe edificar su familia en Cristo; constituyendo su familia como un templo para que Dios habite en su hogar y en sus vidas.

 

Hablar de amor es fácil, lo mas difícil para algunos es demostrar el amor, el amor debe ser en el ceno de la familia una demostración constante; el amor se edifica, se cultiva, se alimenta, en una forma permanente y sistemática, que no se piensa o se razona, se actúa, se demuestra, se evidencia en la demostración de amor entre los conyugues, Proverbios 5:18-19 “Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recreate siempre”. Los esposos deben permanentemente cubrirse de amor, del verdadero amor de Cristo que no es egoísta, el amor que se dá, que se brinda y se entrega sin esperar recompensa; el verdadero amor de Cristo en nuestro corazón nos llevará amarnos verdaderamente como esposos, sin divisiones, sin enfrentamientos, sin separaciones o divorcios , que lo único que hacen en el matrimonio es destruir el plan de Dios para nuestras vidas, Cantares 8: 6-7 “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brazas, brazas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos”  .

 

El poder del amor de Cristo en el matrimonio; nos traerá grandes y maravillosas bendiciones, nunca se apagará; no lo apagarán  las aflicciones, dolores, sufrimientos, enfermedad o pobreza. El amor nunca dejará de ser; y se cumplirá como lo dice el consejo de Dios “Hasta que la muerte nos separe” Dios es un Dios de promesas, Él lo dijo, y Él lo hará, Juan 14:13 -14 “Y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre,  lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidieres en mi nombre, yo lo haré”.

 

El verdadero amor en el matrimonio ayudará a cada uno de los cónyugues a caminar juntos en el camino de la vida, les ayudará a soportar todos los vientos contrarios que soplaren contra sus vidas; juntos se puede mas, unidos, se hace mas liviana las cargas, y sobre todas las cosas unidos en el matrimonio podrán cumplir el propósito y el deseo de Dios para sus vidas, que nos dice: Mateo 19:6 “Así que no son mas ya dos, , sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó,  no lo separe el hombre”.

 

Amada en Cristo; no se cuál será el problema que estés pasando en tu matrimonio, soledad, incomprensión, amargura, tristeza, agresividad, humillación etc. Todo lo que estés pasando en este momento en tu matrimonio es pequeño en las manos de Dios; en este día, pon todo en las manos de Dios, “DIOS ES MÁS GRANDE QUE TU PROBLEMA” Él, y solo Él, tiene la respuesta para ti, busca su rostro, clama a Él y Él te responderá, enfócate en su palabra y confía plenamente en su ayuda, Dios es el Señor de tu vida, Él tiene cuidado de ti y nunca te defraudará.

 

Dios derrame sobre tu matrimonio grandes y maravillosas bendiciones.

© Nora Correa de Coria

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