¡Si
podemos! Somos más que victoriosas (Parte II)
Usemos las armas espirituales
Los
ataques del diablo contra los creyentes son cada vez más
fuertes y más frecuentes, debido a que él sabe que los hijos
verdaderos de Dios son un peligro latente para él, el diablo
no buscará destruir al mundo, el mundo a él le pertenece
porque están alejados de Dios y no le hacen guerra; en
contraste con los hijos de luz, ellos son usados por Dios el
Señor del universo para destruirlo y arrebatarle las almas
que están atrapadas, enceguecidas y cautivas por él;
llevándoles la luz, el amor de Dios y la salvación.
En el
mensaje anterior hablamos de la santidad, dijimos que: ¡Si
es posible vivir en santidad! Ahora cómo vivir en santidad,
cuando todo lo que les rodea puede que esté sucio o
corrupto, donde existe la mentira, el engaño, la hipocresía,
los engaños del enemigo a los propios creyentes, las
maquinaciones que emplea para apartarlos de la santidad, de
la comunión con el Padre, para hacerlos presas del pecado,
para impedir que se cumplan los propósitos de Dios en sus
vidas.
En este
mensaje veremos como enfrentar al enemigo, cuales son las
armas que nos han sido dadas para batallar y como usarlas
para nuestra protección.
Leamos la
palabra en Efesios 6:10-18
“Por lo demás hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y
el poder de su fuerza. Vestíos de toda armadura de Dios,
para que podáis estar firmes contra las acechanzas del
diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino
contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto,
tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en
el día malo, y habiendo acabado todo, estad, pues, firmes,
ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la
coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del
evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe,
con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu,
que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda
oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda
perseverancia y súplica por todos los santos”.
La
palabra nos enseña que Dios nos ha dado autoridad y nos ha
entregado de antemano todas las bendiciones espirituales en
lo invisible, es decir en los lugares celestiales
Efesios 1.3-4 “Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos
bendijo con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la
fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin manchas
delante de él” Nuevamente nos habla Dios en su palabra
que seamos santos y sin manchas delante de El; Sabemos que
la lucha de satanás sobre nuestras vidas se lleva a cabo en
la mente, en los sentimientos y en la voluntad, es por esto
que el consejo de la palabra es: “Sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento”
Romanos 12:2.
Para
poder hablar de guerra espiritual y de las armas que
poseemos; debemos primero estar seguras de nuestra victoria
en Cristo Jesús, no podemos enfrentar al enemigo si no
creemos que ya fue vencido en la cruz del calvario, que fue
aplastado y destruido y su fin es el fuego eterno; con esto
en nuestro corazón y nuestra mente, estamos listos para
escudriñar la palabra de Dios, pararnos firmes delante del
diablo en el poderoso nombre de Jesucristo y tomar nuestra
victoria.
Las
trampas del enemigo y mentiras, son puestas en evidencias a
la luz de la palabra de Dios, Jesús enfrentó a satanás con
la palabra Mateo 4:4 “No
solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios”, debemos estar firmes en
la Palabra así estaremos fuerte para
enfrentar sus ataques, el enemigo cuando nos ataca trata de
debilitarnos en la fe, en la lectura de la palabra, nos
trata de apartar de los creyentes que son de bendición, nos
hace creer que todo lo podemos solos, que de esta lucha
salimos con nuestras fuerzas; nos trata de sacar del
servicio en la obra y ponernos en enemistad con nuestros
hermanos para apartarnos y confundirnos, nos llena de
trabajos y compromisos, trata por todos los medios de que
nos ocupemos de las cosas seculares, restándole importancia
a la obra de Dios, pone distracciones que nos alejen del
compromiso y la disciplina espiritual.
Las
estrategias del enemigo son numerosas, debemos pedir al
Señor que nos dé discernimiento y sabiduría del Espíritu
para que se revele la maldad en que opera el enemigo y
podamos descubrirlas para enfrentarlas a la luz de la
palabra, con las armas del Espíritu.
La
armadura de Dios: La palabra nos dice que debemos estar
fortalecidos en el Señor y en el poder de su fuerza, la
fuente de poder es Cristo, solo unidos a él podemos
enfrentar al enemigo, “Separados de mí nada podéis hacer”
(Juan 15:5) las armas de
nuestra milicia no son carnales sino poderosas para la
destrucción de fortalezas (2
Corintios 10:4) porque no tenemos lucha contra
carne y sangre sino contra los poderes de las tinieblas.
La
palabra nos dice que debemos estar “Firmes y resistid”
Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, no hay nada
imposible para Dios, Jesús venció a satanás una vez y para
siempre en la cruz del calvario y allí nos entregó la
victoria.
Debemos
estar firmes, revestidas con las armas espirituales, debemos
tener plena seguridad y convicción de nuestro triunfo,
sabiendo que Satanás fue vencido de antemano, que él ya fue
derrotado legalmente en la cruz.
Las armas
espirituales se comparan metafóricamente con las armas que
usaban los soldados romanos en la guerra en esa época.
“Ceñidos los lomos con la verdad” El soldado se ajustaba
el cinto, era una correa de la cuál se colgaba las armas: La
espada, el machete, la daga, Dios nos enseña en su palabra
espiritualmente que debemos estar ceñidos con el cinto de la
verdad.
Verdad,
nos habla de fidelidad a la palabra de Dios, en la cual
podemos confiar y depender de ella; nos habla de integridad,
pureza, equidad, transparencia; debemos dejar actuar la
palabra de Dios en nuestra mente y en nuestro corazón para
que sea viva en nuestras vidas, mostrando un verdadero
ejemplo de rectitud; Salmo 15:1-2
“Jehová. ¿Quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién
morará en tu santo monte? El que anda en integridad y hace
justicia. Y habla verdad en su corazón”
Nos dice
la palabra “Vestíos con la coraza de justicia” La
coraza se usaba para cubrir todo el torso del soldado y
estaba hecha de cuero cubierta de metal; cubría desde el
cuello hasta la cintura. En esta palabra Dios no nos está
diciendo de la justicia ganada por Cristo en su sacrificio,
porque ya estamos cubiertos con su justicia divina por ser
redimidos en la cruz; Dios nos habla de justicia práctica,
justicia en nuestros pensamiento y acciones, puesta por obra
para ser visto y revelada nuestra justicia delante de los
hombres, la justicia que a diario debemos practicar;
Proverbios 2:8-9
“Es el
que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de
sus santos. Entonces entenderás justicia, juicio y equidad y
todo buen camino”, Isaías
33:15-16 “El que camina en justicia y habla lo
recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que
sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus
oídos para no recibir propuestas sanguinarias, el que cierra
sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las
alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le
dará su pan, y sus aguas serán seguras”.
“Calzarnos los pies con el apresto del evangelio de la paz”
Las sandalias de los romanos era de cuero y metal, reforzado
con clavos. Si estamos hablando de armas espirituales, estas
sandalias que nos habla la palabra, no son las sandalias que
nos habla de la evangelización, sino de las sandalias de
guerra, sandalias, sólidas, que pisan fuerte sobre el
terreno del enemigo, nos habla de las estrategias que nos da
el Señor nuestro Dios para enfrentar al enemigo, y quitarle
el botín en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, gozando
en completa paz por la victoria asegurada en la cruz;
gozando en nuestro interior por la gracia inmerecida de Dios
derramada en nuestras vidas que nos lleva de gloria en
gloria y de poder en poder.
“Tomad
el escudo de la fe” El escudo que el soldado usaba, era
un escudo alargado, cubría todo el cuerpo hasta la altura de
los ojos, habían de diferentes tamaños, eran de cuero
revestido en metal, Salmo 18:34
“Quién adiestra mi mano para la batalla. Para entesar con
mis brazos el arco de bronce” “Tomad” Nos significa
acción, decisión, fuerza, iniciativa voluntaria de cada uno
de nosotros para tomar fuertemente el escudo, preparado para
enfrentar al enemigo, tomar posesión del escudo de la fe es:
Tomar la palabra de Dios y empuñarla con fuerza, certeza y
convicción para usarla contra las mentiras del diablo,
apagar y destruir con ello los engaños de satanás, que
reboten en la palabra de Dios en la verdad revelada en las
escrituras; el diablo no podrá hacer frente a la verdad de
Dios, la fe en la palabra es la que vence al enemigo, al
mundo y a la carne, por la verdad de Dios somos hechos
libres.
“Tomad
el yelmo de la salvación” El yelmo es lo que cubría la
cabeza del soldado, estaba hecho de protección metálica, se
amarraba a la cabeza por debajo del cuello.
Isaías 59.17 “Pues de
justicia se vistió de una coraza, con yelmo de salvación en
su cabeza…..” Jesús es nuestra salvación,
(Hechos 4:12) Cuando su
palabra nos dice que tomemos el yelmo de la salvación, nos
está llamando a salvación, en cada uno está la libertad si
queremos o no tomarlo, es una decisión personal la
salvación.
Todos los
que hemos recibido la salvación al creer en nuestro Señor y
salvador Jesucristo, también recibimos por la fe todas las
riquezas, regalos y bendiciones espirituales.
“Y la
espada del Espíritu que es la palabra de Dios” La espada
que usaba el soldado era un machete o daga ajustado en el
cinto. Para empuñar la espada del Espíritu con firmeza y
presteza es necesario conocer la palabra, sería imposible
enfrentar una batalla de tal magnitud como es hacer una
guerra espiritual, si no conocemos la palabra de Dios
¡Imposible, verdad! Tener una mente saturada de la palabra
de Dios el enemigo se encontrará en graves dificultades para
derribar la fortaleza de la palabra escrita en nuestra mente
y nuestro corazón, ¡Gloria a Dios! Pues, con mayor
diligencia escudriñemos la palabra de Dios para ponerla por
obra, allí el enemigo no podrá sacudir nuestra mente con sus
mentiras y engaños.
El
enemigo usa todas las armas y estrategias para derribarnos y
hacernos caer en pecado; el mismo Señor Jesús fue tentado en
el desierto por satanás, pero venció en el poder del
Espíritu con la palabra de verdad; nunca olvidemos que el
enemigo conoce la palabra y con la misma palabra de Dios
debemos enfrentarlo para desarmarlo y despojarlo de toda
autoridad que quiera tomar nuestras vidas; la palabra de
Dios es un arma victoriosa en nuestras manos, con ella
desbarataremos ejércitos del mal, destruiremos fortalezas
del enemigo, y Dios nos dará el triunfo sobre el mal;
Hebreos 4:12 “Porque la
palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda
espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón”
Por
último “La oración”, orando en todo tiempo con toda
oración y súplica en el Espíritu. Tenemos que tener
seguridad en nuestro corazón que nuestras oraciones suben
como incienso agradable delante del trono de la gracia,
sabemos que nuestras oraciones deben estar conforme a la
voluntad de Dios y en el deseo de su corazón, no buscar la
voluntad humana, sino la perfecta voluntad de Dios y orar
conforme a Su corazón.
La
palabra nos dice que todo lo que pidamos a Dios, creyendo,
Él lo hará, Mateo 21:22 “Y
todo lo que pidiereis en oración creyendo lo recibiréis” La
oración eficaz del justo puede mucho y nosotros somos
justos, no por nuestras justicia, sino por la justicia de
Cristo ganada en la cruz del calvario, nos entregó todas las
riquezas y bendiciones, todo nos entregó por su precioso
sacrificio y en ese sacrificio eterno nos gozamos de nuestra
salvación y vida eterna.
Que Dios
bendiga cada una de las vidas que leen este mensaje de parte
de nuestro Dios, Señor y Salvador Jesucristo, y nos
preparemos para hacerle frente al enemigo, no dudemos del
poder de nuestro salvador Jesucristo y pongamos por obra las
enseñanzas de la palabra de Dios.
© Copyright Nora Correa de Coria