Despiértate abre tus ojos y camina
Hay
pastores que están pasando tiempos de confusión,
preocupación, desánimo y estancamientos en su iglesia, su
ministerio, y en su prosperidad; Dios está llamando a la
iglesia de Jesucristo a despertarse, abrir sus ojos y
caminar en su perfecta voluntad y Dios mostrará como sus
siervos y sus congregaciones serán bendecidas en todas las
áreas de su ministerio.
Siervos
se preguntan ¿Por qué en mi iglesia no hay crecimiento? ¿Por
qué no es fructífera? ¿Por qué vidas vienen y se van y no
son estables?
Ellos se
cuestionan, diciendo: ¡Cuando llevaba tres años de
ministerio tenía la misma cantidad de miembros y ahora llevo
veinte años en el ministerio y la iglesia no ha prosperado,
no he levantado nuevos obreros, ni he abierto nuevas obras,
no he seguido edificando el templo porque las donaciones o
trabajos no nos alcanza para seguir trabajando en la
construcción!! Se preguntan ¿Por qué mi economía ha
disminuido y las bendiciones son contadas? Y le preguntan a
Dios ¿Por qué Señor otras iglesias, son fructíferas, sus
siervos y su congregación son prosperados espiritualmente y
económicamente, y sus ministerios son floreciente? Dios
dice: Iglesia: “Despiértate, abre tus ojos y camina”.
Dios
quiere que su iglesia se despierte del sueño espiritual, que
abra sus ojos y miren y escudriñen su palabra, y comiencen a
caminar en su voluntad y en sus caminos. Dios ya entregó su
Espíritu Santo, su autoridad y gobierno a la iglesia de
Jesucristo, todas sus riquezas espirituales están insertadas
en cada uno de sus escogidos que fueron llamados por el
Señor nuestro Dios para la edificación de su cuerpo y ser
usados para bendición de toda la tierra, llevándoles el
conocimiento de su Gloria y su Verdad.
Veamos la
palabra en: Efesios 4:1-7
“Yo pues, preso en el Señor, os ruego como es digno de la
vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y
mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros
en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el
vinculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis
también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación,
un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el
que es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno
de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don
de Cristo”
Vemos que
este llamado de exhortación de Pablo a la iglesia, no solo
es un llamado, sino que nos hace referencia a un ruego de
parte del Señor a su iglesia amada; este ruego es para
nosotros los hijos de Dios que hemos sido llamados con
llamamiento santo; andad unidos en amor, el amor de Cristo
que excede a todo conocimiento, el amor verdadero que cubre
todos los pecados, el amor no fingido, sino genuino, que
todo lo puede, que todo lo sufre, que todo lo soporta, el
amor que no guarda rencor y sigue perdurando en el corazón
de los hijos de Dios que están siendo transformados a su
imagen y semejanza
Andad en
buena conducta, en equilibrio, esto nos refiere a que
andemos en verdad, sin dobleces, sin hipocresías, sin
mentiras, dando testimonio de que somos hijos de Dios con
nuestras buenas obras; Dios quiere que nuestra conducta y
equilibrio sea real en nuestras vidas y no apariencia,
vienen tiempos que Dios mostrará sus verdaderos hijos que
han sido lavados por la sangre preciosa de Jesús en la cruz
y de aquellos que no les importa llevarle o no, gloria al
Padre; todo les parece bueno en su propia opinión, sin
buscar la verdad en las escrituras y ponerla por obra.
Andad en
humildad, mansedumbre, paciencia: Humildad, Jesús quiere que
le imitemos como dice su palabra;
Mateo 11:29 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y
aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y
hallaréis descanso para vuestras almas”
La
grandeza y el poder de Dios se manifiesta en aquellos que
han sido cambiados sus corazones, aquellos que piensan que
mejor es dar que recibir, que dicen serviré sin ser servido,
tendré por mayor estima a los demás, los valoraré y estimaré
como parte del cuerpo de Cristo que somos cada uno de
nosotros; nosotros que tenemos la esencia de nuestro Padre y
nada somos, ni nada tenemos por nosotros mismos, y lo que
tenemos no es nuestro, es de nuestro Dios y Señor Jesucristo
que por su gracia a sido derramada en nuestras vidas para
glorificarlo a Él 1 Pedro 3.8-9
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos,
amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no
devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino
por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis
llamados para bendición”
Andar en
mansedumbre es andar en humildad ya que una, es parte de la
otra quién es humilde es manso; es buscar la paz, es
perseverar en ella y andar en paz con todos los hombres, es
tener un corazón no irritable, es tener un corazón
perdonador donde el amor y la paciencia se perfecciona; es
refugiarse en Dios cuando se recibe injusticia y no pagar
mal por mal; es mantenernos en unidad y amor pudiendo
tolerarnos unos a otros, teniendo este conocimiento; Que el
que comenzó la buena obra, en nosotros la irá perfeccionando
hasta su culminación.
Cuando
entendemos nuestros propios errores, y defectos y nuestra
insuficiencia, ahí valoramos y estimamos como necesaria la
vida de todos los hermanos en el cuerpo de Cristo para
nuestra propia edificación y la de los demás
1 Corintios 12: 20-21
“Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno
solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni
tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de
vosotros”
El Señor
nos llama a guardar la unidad del Espíritu, a preservarla a
protegerla, a mantener la unidad espiritual en el cuerpo y
por hoy, hay muchas iglesias que se están despedazando,
mutilando, rompiendo, dividiendo a causa de la falta de
amor, de unidad, de santidad, de conocimiento, se está
enfriando el amor de muchos y perdiendo el temor a Dios;
esto es la comida del diablo y es por esto que muchas
iglesias caen y pastores se desvían de los propósitos
primarios establecido por Dios en su palabra. Es necesario
mirar diligentemente como andamos cada uno de los hijos del
Señor, ocupándonos de las cosas que nos aprovechan,
edificándonos en su Santa palabra, comprobando cada día lo
que le agrada a Dios para hacer u voluntad y llevarle gloria
a su nombre Efesios 5:
15-17 “Mirad, pues, con
diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por
tanto no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la
voluntad del Señor”
El Señor
está llamando a la iglesia a despertarse del sueño
espiritual, abrir los ojos y caminar en su verdad, allí será
cuando la iglesia del Señor Jesucristo resurgirá en gran
gloria y poder del Espíritu y el mundo conocerá a Dios
Romanos 13:11-12 “Y esto,
conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del
sueño; porque ahora está mas cerca de nosotros nuestra
salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se
acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas
y vistámonos las armas de la luz” hoy en la propia
iglesia del Señor se está cambiando su palabra y el
libertinaje ha entrado en la vida de los creyentes, que a lo
bueno dicen malo, y a lo malo dicen bueno, todo da igual,
hacer el bien como hacer el mal, no se tratan los pecados
con profundidad bíblica sino que se acarician y se llevan en
los hombros. La iglesia no es un refugio de los mal
vivientes que no buscan a Cristo como su Señor; la iglesia
es para los que quieren vivir un cambio radical en sus
vidas, es para aquellos que quieren recibir el perdón de sus
pecados y la salvación para sus almas; la iglesia es el
rostro vivo de Dios en medio de la humanidad, la iglesia
debe marcar diferencia con el mundo y no parecerse, ni ser
como ellos, Dios nos sacó del mundo para establecer un
pueblo Santo para Gloria y Alabanza de Su nombre
2 Timoteo
2:19-21 “Pero el
fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce
el Señor a los que son suyos; y apártese de iniquidad todo
aquél que invoca el nombre de Cristo. Pero en una casa
grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino
también de madera y de barro, y unos son para usos honrosos,
y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de
estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil
al Señor, y dispuesto para toda buena obra”
Hay
iglesias muy numéricas pero, ¿Qué dice el Señor de ellas?
¿Cómo están llevando a la salvación a las almas? ¿Cuántas de
ellas verdaderamente serán salvas en el día de la
manifestación del Señor? ¿Cuántas almas estarán preparadas
para ser recibida en los cielos? Todos somos responsables de
ellas, cuando somos concientes que cada uno de nosotros
somos parte de esa edificación del cuerpo de Cristo.
Todos
nosotros hemos sido llamados con un propósito para edificar
la iglesia, todos poseemos riquezas espirituales que Dios ha
derramado justamente para ser usados; y hoy pareciera que
solo algunos son poseedores de ello y no todos
Efesios 4: 15- 16 “Sino
que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquél
que es la cabeza, esto es Cristo; de quién todo el cuerpo,
bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas
que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada
miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”
Dios está
llamando a la iglesia a vivir en la unidad del Espíritu y
esto no es por nosotros sino que es don de Dios, para que la
iglesia de Jesucristo se establezca y crezca sobre bases
fuertes, sólidas y correctas.
La
iglesia debe despertar, abrir los ojos y caminar en una
perfecta unidad eclesiástica, movidos en: Amor, fe,
esperanza, santidad, dejando fluir todas las riquezas
espirituales que ha sido derramado por el Espíritu de Dios,
cada miembro en particular sirviendo a Dios, trabajando
unidos haciendo crecer el reino de Dios en la tierra,
Filipenses 2: 1-4 “Por
tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún
consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún
efecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi
gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes,
sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda, o por
vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a
los demás como superiores a el mismo; no mirando cada uno
por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los
otros”
Amada/o,
nosotros conocemos las riquezas que Dios a través de su
Espíritu a depositado en nuestras vidas, es hora de
levantarnos del sueño y caminemos hacia la perfecta voluntad
de Dios; hagamos que los frutos del Espíritu, echen raíces,
crezcan, maduren y den abundantes frutos los cuales serán
hoy y siempre necesarios en la iglesia para su edificación;
todo lo hace el poder de Cristo en nosotros a través del
Espíritu Santo que mora en nuestros corazones, unidos a
Cristo en su semejanza veremos como la iglesia crecerá,
madurará y dará frutos y frutos en abundancia que
permanecerán; Juan 15: 5
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en
mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de
mí nada podéis hacer”
Cuando la
iglesia del Señor trabaje en este orden, usando vidas
santas, puras y consagradas a Dios, el poder y la
manifestación del Espíritu será notoria en medio de su
pueblo y el mundo entero glorificará el nombre de nuestro
Dios y Señor Jesucristo.
Ahora Si:
Los siervos y líderes nos podemos preguntar: ¿Porqué mi
iglesia no crece, mi ministerio está estancado, mi economía
y la economía de la iglesia no esta siendo prosperada? Y
cuantas preguntas más podremos tener en nuestro corazón; la
respuesta es: Escudriñemos las escrituras y en ellas vamos a
encontrar la salida y debemos poner las manos en la obra
conforme a la guía del Espíritu Santo, en la perfecta
voluntad de Dios y seremos prosperados en todos nuestros
caminos y haremos prosperar a nuestras congregaciones.
Que la
gloria de Dios resplandezca en cada uno de nosotros sus
escogidos para la edificación del cuerpo de Cristo. Dios nos
está llamando a la unidad dentro de su iglesia operando,
trabajando con todos los dones y ministerios que ha sido
derramado por Dios en nosotros para la edificación de su
pueblo.
Que la
gracia, la gloria, el poder, la sabiduría sea derramada por
el Padre eterno a su iglesia amada, para llenar la tierra
del conocimiento de su verdad.
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