Graba la
ley
Muchos pastores y líderes están
preocupados por contar con grandes edificios para que la
congregación pueda congregarse con comodidad y cumplir las
diversas actividades que una congregación debe desarrollar,
y eso esta bien, pero aunque no debería ser así, son muchos
los cristianos que le dan mayor importancia a los edificios
y la cantidad de miembros que tiene una determinada
congregación, que al lugar en donde el Señor desea realmente
que se congreguen, y esta es una de las causas por la cual
se detienen o postergan ministerios y la misma obra de Dios.
En realidad, quienes hacen esto, como
aquellos que van de congregación en congregación, o aquellos
que se congregan en donde ellos quieren sin importarles lo
que el Señor desea, no hacen mas que corroborar la veracidad
de la
Palabra
de Dios cuando dice: “Mi
pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento”
Isaías 5:13, y “Mi pueblo
fue destruido, porque le faltó conocimiento”
Oseas 4:6; quienes así
actúan no hacen otra cosa que demostrar su falta de
conocimiento de la voluntad del Señor, y así destruyen el
propósito de Dios en ellos, pues su mirada esta puesta en
sus propios pensamientos y no en los del Señor.
Leamos ahora
la Palabra de Dios en
1 Corintios 6:12-20
“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen;
todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar
de ninguna. Las viandas para el vientre, y el
vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras
destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación,
sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y
Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará
con su poder. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son
miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y
los haré miembros de una ramera? De ningún modo.
¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo
con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.
Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el
hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica,
contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que
vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los
cuales son de Dios”.
Son muchos los creyentes y los siervos de
Dios que depositan su confianza en los edificios y en sus
estructuras de hombre, y que a su vez representan a la ley;
“A los ricos de este
siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en
las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios
vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las
disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en
buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando
para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de
la vida eterna”
1 Timoteo 6:17-19,
pero si comparamos a Cristo con estas
cosas nos encontraríamos con un contraste muy marcado.
Si tomamos el tabernáculo del desierto y
le preguntáramos al Señor, seguramente nos diría: No es más
que un edificio, eso es todo, pero si quieres saber cual es
el verdadero tabernáculo, es el hombre o la mujer, el
anciano o el niño, son cada uno de ustedes que se congregan
en mi nombre; es por ustedes por quien Dios ha venido
haciendo planes a lo largo de los siglos, y no pensando en
los edificios.
El tabernáculo del Antiguo Testamento, o
el templo de Jerusalén o una catedral o una iglesia no son
otra cosa que edificios, y cada uno de nosotros somos la
verdadera casa de Dios y Él habita en nosotros, “¿O
ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el
cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois
vuestros?”
1 Corintios 6:19;
Cristo en nosotros, la suprema gloria que habita en el
cristiano y nos de vida, pues Jesús mismo nos dice: “Yo
he venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia”
Juan 10:10, y también “les
dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del
hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”
Lucas 12:15.
Pero la ley si estaba relacionada con el
tabernáculo y exigía cosas al pueblo: No matarás, no
cometerás adulterio, no robarás, no codiciarás, no te
inclinarás ante los ídolos, adorarás al Señor tu Dios, etc.
etc. mandamientos que son muy buenos, pero resultan
difíciles de cumplir, como nos dice Romanos, debido a la
debilidad de la carne, pues es esta la que no es capaz de
cumplir las exigencias de la ley; somos conscientes de que
no somos capaces de hacer tal como exige la ley aún cuando
nos esforcemos al máximo, y todo lo podemos lograr es una
obediencia exterior, pero el corazón y la actitud interior
no condice con esta obediencia y nuestro interior lo sabe.
Solamente el Señor tiene la solución al
problema, y la solución es que la ley grabe en el corazón, y
entonces, el Espíritu de Dios que mora en su interior, le va
a dar ánimo para amar y amando y temiendo a Dios podrá
cumplir la ley sin problemas; si sometemos nuestro corazón
al amor del Espíritu, que habita de nuestro interior,
estaremos cumpliendo la ley automática e inconscientemente.
Pero es el Señor quien escribe su ley en
nuestros corazones, y no nos abandona nunca; es el Señor
quien nos absuelve de nuestra culpabilidad cuando
fracasamos, porque ya nos ha absuelto de nuestras culpas en
la cruz, y nos da el poder que necesitamos para andar en
justicia, si estamos dispuestos a estar sujetos y en temor.
La ley no puede conseguir nada semejante
y lo único que hace es exigir, y exigir, pero es incapaz de
capacitarnos para un cumplimiento efectivo de ella, en
cambio, Jesús viene a nuestra vida, nos exige, pero además
nos capacita para cumplir con sus exigencias; el que es fiel
es el que nos ha llamado y lo hará también todo lo que ha
prometido para nosotros.
Pero también tenemos otra advertencia del
Señor: “Hijos míos, no
os engañéis ahora, porque Jehová os ha escogido a vosotros
para que estéis delante de él y le sirváis, y seáis sus
ministros”
2 Crónicas 29:11, “No
os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el
hombre sembrare, eso también segará. Porque el
que siembra para su carne, de la carne segará corrupción;
mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará
vida eterna”
Gálatas 6:7-8;
no digas que tienes todas estas cosas y la guía perfecta
poniendo buena cara, porque eso es burlarnos de Dios, y si
hacemos eso, lo único que nos quedará será un fin
relacionado con el mal: “Porque
si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el
conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por
los pecados, sino una horrenda expectación de
juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los
adversarios. El que viola la ley de Moisés, por
el testimonio de dos o de tres testigos muere
irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis
que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por
inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e
hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”
Hebreos
10:26-29.
Piense en esto, Dios ha pagado por
nosotros un precio muy alto, “Porque
habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios
en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de
Dios”
1 Corintios 6:20, y
una manera de ser justos ante Él, estando
interiormente fortalecidos para ser fuertes y puros en medio
de las circunstancias que nos rodean, es no dejarlo de lado
diciendo: “Gracias, Señor, me las arreglaré solo”, con lo
que estaríamos rechazando, además de abusar de la gracia de
Dios.
Con eso se elimina el pensar en los
edificios y las obras, para quedarnos solamente con los
desafíos mediante los cuales podemos obtener lo que Dios
tiene para nosotros, y que es la fe, esa fe que se anticipa
al futuro, que actúa en el presente, que evalúa el pasado,
que nos lleva a seguir adelante, persistiendo hasta el fin,
eso es la fe que el cristiano debe tener; Dios nos fortalece
por medio de la fe, nos fortalecemos mirando a Jesús sobre
las circunstancias, no se puede vivir con Él y pensar en lo
que Dios nos ha revelado de Él, creyendo en su poder y su
vida sin que nuestra fe se fortalezca, “Por
tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan
grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del
pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera
que tenemos por delante, puestos los ojos en
Jesús, el autor y consumador de la fe”
Hebreos
12:1-2.
Dios permite que pasemos por problemas
porque eso nos da la oportunidad de ejercitar la fe, pues si
no tuviese problemas, ¿cómo ejercitaría su fe?, si no
tuviese muchas dificultades, ¿cómo aprendería a depender de
Dios?, “Porque no os
habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en
fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,
al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la
cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más”,
esa fue la ley dada en el Sinaí, y
era una carga demasiado grande “porque
no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia
tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;
y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo:
Estoy espantado y temblando; sino que os habéis
acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo,
Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de
ángeles, a la congregación de los primogénitos
que están inscritos en los cielos,
(que es la iglesia del Señor),
a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos
hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo
pacto”
Hebreos
12:18-24.
Estamos viviendo en tiempos en que todo
lo que pueda ser sacudido lo va a ser, el mundo depende de
los gobiernos, de la administración, de la educación, de la
legislación, todas estas cosas son las cosas con las que
cuentan los hombres, y de las que dependen, y se espera que
ellas ayuden a continuar la vida humana, pero todas ellas
son cosas que pueden sacudirse; la humanidad esta
enfrentando los tiempos en los que Dios va a permitir que
todo sea sacudido, es decir, todo lo visible, pero “recibiendo
nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y
mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y
reverencia; porque nuestro Dios es fuego
consumidor”
Hebreos
12:28-29.
Lo que no puede ser jamás sacudido son el
gobierno de Dios en nuestros corazones, el derecho de
Jesucristo a ser Señor en nuestro interior y eso es lo que
está siendo actualmente sometido a prueba, de manera que
todo lo que es falso quede expuesto; no se ha visto nunca
tantos cristianos que son aparentemente fuertes y maduros,
apartarse y renunciar a la fe o al propósito que el Señor
tiene con ellos, como sucede en este tiempo, pero aquellas
cosas que no pueden ser sacudidas permanecerán y lo que se
basa en lo falso y en la mentira se desmoronará y caerá.
“Mirad que no
desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que
desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos
nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.
La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero
ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no
solamente la tierra, sino también el cielo. Y
esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas
movibles, como cosas hechas, para que queden las
inconmovibles”
Hebreos
12:25-27,
“Mas
a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en
Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo
lugar el olor de su conocimiento. Porque para
Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en
los que se pierden; a éstos ciertamente olor de
muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y
para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no
somos como muchos, que medran falsificando la palabra de
Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y
delante de Dios, hablamos en Cristo”
2
Corintios 2:14-17.
©
Luis A. Coria