Andando en
orden...
Hace unas
semanas atrás el Señor despertó un interés especial en esta
palabra, para traerla al pueblo, a su pueblo, y en ese
momento no entendí acabadamente su significado, así con el
auxilio del Espíritu busque el significado para este tiempo,
de nuestras vidas y de la vida de la iglesia, de la
congregación Nueva Jerusalén... por ello vamos a compartir
esta Palabra del Señor, Amen!!
Leamos
ahora en 2 Tesalonicenses
3:1-8,11-15 “Por lo demás, hermanos, orad por
nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea
glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que
seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es
de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os afirmará y
guardará del mal. Y tenemos confianza respecto a vosotros en
el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. Y
el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la
paciencia de Cristo. Pero os ordenamos, hermanos, en el
nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo
hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza
que recibisteis de nosotros. Porque vosotros mismos sabéis
de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos
desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan
de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche,
para no ser gravosos a ninguno de vosotros”, “Porque oímos
que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no
trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los
tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo,
que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. Y
vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien. Si alguno
no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése
señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.
Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a
hermano”.
“Hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor
corra y sea glorificada..,..”, el Señor nos esta
instruyendo en el modo de obrar y cuidarnos como comunidad,
nos exhorta a orar los unos por los otros para que su
palabra corra, se difunda, para que alcancemos a otras almas
que están sedientas de verdad y justicia, y para que en la
obediencia su palabra sea glorificada, Amen!.
Continua:
“y para que seamos librados de hombres perversos y malos;
porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os
afirmará y guardará del mal” Amen!.
Cada día,
en cada momento vemos mas victimas del enemigo que atacan
nuestra fe, buscan sacarnos del camino, cuestionan la
palabra en la búsqueda de sembrar incertidumbre, duda e
incredulidad, y es por ello que necesitamos orar por
nosotros, por la iglesia, para cubrirnos y llenarnos del
poder de Dios, por el cual fuimos llamados a la comunión con
su Hijo Jesucristo, nuestro Señor, sabiendo que en su
fidelidad y amor nos afirmara y guardará del mal si en amor
guardamos sus mandamientos.
Hay un
gran mal que conforme a las escrituras se acrecienta en los
tiempos que vivimos donde Satanás opera con gran poder,
señales y prodigios mentirosos, pero esto no debe
amedrentarnos, sino, fortalecernos como cuerpo, como
congregación, como iglesia, Amen!.
Porque si
leemos: “Tenemos confianza respecto a vosotros en el
Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. Y el
Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la
paciencia de Cristo”, debemos llenarnos del amor y la
paciencia de Dios para afrontar los problemas y realizar los
cambios de nuestras actitudes y acciones necesarias para
hacer y vivir conforme Él nos manda. Amen!.
Y entre
esas acciones nos dice el verso 6:
“Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro
Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande
desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de
nosotros”.
El Señor
nos dice 1 Tesalonicenses 5:14
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a
los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que
sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con
todos”, Amen!; pero que pasa si después de
amonestar a los que andan erradamente, después de alentarlos
y sostenerlos con paciencia para que conozcan al Señor y su
Reino, continúan en su decisión andando desordenadamente en
las sendas del enemigo.. pues clara en
la Palabra, nos manda apartarnos para que no
seamos desviados ni separados de las sendas del Padre,
Amen!.
Y ¿cual
es esa senda a la que somos llamados?, es la senda de los
discípulos de Cristo, “Porque vosotros mismos sabéis de
qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos
desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan
de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche,
para no ser gravosos a ninguno de vosotros”; como
Cristianos, como hijos de Dios, debemos ser imitadores de
Cristo, en la manifestación viva de los frutos del Espíritu
en nuestras vidas, siendo ordenados, trabajando con afán
para no ser de carga a nuestros hermanos ni a la
congregación, sino ser obreros del Reino de Dios, edificando
juntos para el crecimiento espiritual nuestro, de nuestros
hermanos y de la iglesia toda.
Pero
¿Cómo sabremos cual es la manera de andar y de trabajar?
Fácil! Estudiando, investigando, meditando en las enseñanzas
y mandatos que el Señor nos dejo aquí en las escrituras,
fortalecidos en sus promesas y fidelidad, Amen! Por ello, lo
importante de comenzar y continuar con constancia y esmero
en los estudios bíblicos; comprendiendo que la escuela
bíblica no es un capricho, no es una alternativa para
algunos, sino que es la senda de todos, Amen!.
Cuando no
tenemos claro cual es la senda, cual es nuestro camino, es
fácil que el enemigo nos confunda y nos desvíe desordenando
nuestras vidas, y por eso
la Palabra nos dice “Porque oímos que
algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no
trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno”.
Veamos
esto en el reino espiritual, si no nos preparamos, si no
crecemos y maduramos en el entendimiento de la voluntad del
Señor en su Palabra, seremos presa fácil del enemigo para
llevar vidas desordenadas, en las que nuestro diario andar
se aleje del propósito que Dios tiene para nuestras vidas,
para esta congregación, para esta iglesia, su iglesia, y
todo porque nos entretenemos con lo ajeno, miramos y
anhelamos las tareas, los dones y habilidades de los otros,
y no nos centramos en los dones que el Señor pone en nuestra
vida con un propósito especial… el Señor nos llama, nos
exhorta a tener mucha estima y amor por su obra, por la obra
salvadora y redentora, para que en la obediencia
glorifiquemos su nombre y su obra. Amen!.
¿Como
sabremos si andamos ordenadamente? Simple! Si hacemos el
bien, conforme Él nos enseña, “Y vosotros, hermanos, no
os canséis de hacer bien”, “No nos cansemos, pues, de hacer
bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”
Gálatas 6:9, Amen!.
La Palabra no dice “Si alguno no obedece
a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y
no os juntéis con él, para que se avergüence”, “Más
bien os escribí que no os juntéis con ninguno que,
llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o
maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis”
1 Corintios 5:11,
“Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a
hermano”, y “También os rogamos, hermanos, que
amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo,
que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con
todos” 1 Tesalonicenses 5:14.
En estos
tiempos, es cuando mas debemos orar por nosotros, y por la
iglesia, para que fortalecidos en Cristo, seamos obedientes,
dignos cristianos, capaces de andar ordenadamente, llevando
frutos de verdad y justicia para que nuestras acciones
también sean de amonestación a los ociosos, para que
alentemos a los de poco animo y tengamos el valor y la
fuerza para sostener a los débiles y seamos pacientes con
todos, tal como el Señor, el Todopoderoso, el Creador y
Dador de todas las cosas nos pide. Amen!
© Alejandro Pérez Baroni