La
ambición humana
En
la Biblia hallamos que cada una de las
palabras escrita es pertinente, totalmente contemporánea y
llena de consejos prácticos para el tiempo en que nos
encontramos, lo que a su vez confirma la actualidad de
la Palabra de Dios, que nunca pasa de moda
pues como el Señor mismo nos dice: “El
cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
Marcos 13:31;
también pareciera que el ciclo ha dado la vuelta entera y
estamos actualmente viviendo en días muy semejantes a los
del primer siglo, donde las condiciones con las que nos
enfrentamos en nuestro mundo son casi del mismo estilo, no
en cuanto al terreno que abarcan, sino en cuanto a las
condiciones en las que se encontraron aquellos primeros
cristianos.
Leamos
la Palabra de Dios en
Mateo 24:32-35 “De
la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está
tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas,
conoced que está cerca, a las puertas. De cierto
os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto
acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán”.
Para empezar, debemos tener claridad de
cómo es exactamente la vida cristiana ya que
la Biblia misma nos advierte acerca de la
existencia de los falsos maestros y de cómo se les puede
reconocer a fin de no caer en errores o falsas doctrinas
teniendo en cuenta que la venida de nuestro Señor Jesucristo
esta próxima, debiendo por lo tanto estar muy consolidados
en el fundamento a nuestra fe.
Aquellos primeros cristianos les toco
vivir tiempos muy difíciles, tanto como los que nos toca
pasar a nosotros que esperamos la segunda venida del Señor,
y en medio de las aflicciones no es que debemos regocijarnos
ante el sufrimiento ni que nos debemos animar
convenciéndonos de que otros también sufrieron o sufren
actualmente por el evangelio, sino que debemos ayudarles a
nuestros hermanos a ser fieles ante la falsedad que se esta
viviendo en muchos lugares, es por esto que el mensaje lo
dirigimos “a los que habéis alcanzado, por
la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe
igualmente preciosa que la nuestra”
2 Pedro 1:1.
Cuantos se han sentido tentados a pensar
que los apóstoles eran hombres intachables, de fe
sobreabundante y superiores en su conocimiento de la verdad,
cuando lo cierto es que ellos mismos nunca se consideraron
de ese modo, sino como creyentes con la misma fe del resto
de los creyentes; y esto mismo sucede cuando vemos siervos
que llevan adelante la obra del Señor en humildad y sin
mirar los contratiempos, mientras que a otros necesitan
mostrar lo que tienen, asumiendo como propio algo que es
solamente del Señor “Como todas las cosas
que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas
por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que
nos llamó por su gloria y excelencia”
vs 3.
Todas las necesidades, tanto para
desenvolvernos en la vida como para manifestar la semejanza
a Dios en justicia o la santidad en nuestro paso por el
mundo no nos pertenecen, es decir que cualquiera que haya
venido sinceramente a Jesucristo, tiene todo lo que necesita
para enfrentar la vida o ponerse en su camino, y es el hecho
de no creerlo el que les lleva a buscar algo más, alguna
nueva experiencia, una reacción diferente, alguna revelación
adicional, algún don especial sobresaliente y están
convencidos de que sin esas cosas no pueden ser la clase de
cristianos que deberían, pero Pedro lo niega diciendo que si
acudimos a Cristo, le tenemos a Él y con Él, tendremos todo
cuanto necesitamos.
Ahora, si esto es así, no tenemos excusa
para fracasar ¿verdad?, pues si lo tenemos todo en Cristo,
solo necesitamos conocerle más y tendremos todo lo que
necesitamos para resolver el problema con el que nos estemos
enfrentando, “Vosotros, pues, no os
preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis
de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque
todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro
Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas”
Lucas 12:29-30.
Lo importante de ser cristiano es que en
Jesucristo encontramos realmente las respuestas a cada uno
de los problemas con los que nos enfrentamos; por supuesto
que el hecho de hacernos cristianos no significa que sepamos
automáticamente todo, pero lo que sí conseguimos es tener
una percepción y entendimiento más profundo al aumentar el
conocimiento de Cristo, pudiendo desenvolvernos ante
cualquier dificultad, afrontando los sufrimientos, los
problemas, entendiendo la vida y a nosotros mismos.
Su poder ya nos ha concedido todo lo que
necesitamos, pero el conocer a Cristo, aunque tengamos todo
lo que necesitamos, todavía no lo habremos descubierto pues
nos falta la experiencia, y esto se produce por medio de sus
Palabras, “por medio de las cuales nos ha
dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas
llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina”
2 Pedro 1:4,
y no son solo especulaciones teológicas para conmover el
corazón, sino garantías seguras que nos ha dado Dios, y que
honrará con todo lo suyo, con su naturaleza, su carácter, y
su todo poder.
Entonces, lo primero que debemos hacer es
enterarnos lo que ha prometido, lo cual significa
familiarizarnos con
la Biblia, pues es imposible sentirse
realizado y descubrir verdaderamente lo que Dios quiere que
sea, a menos que entienda la palabra de Dios, y le permitirá
huir “de la corrupción que hay en el mundo
a causa de la concupiscencia”, pues sin
la verdad de Dios todos nos veríamos atrapados en una red de
mentiras y de engaños que se sustenta en la avaricia, que es
el materialismo y en la ambición, que es el orgullo del
espíritu que busca popularidad, fama y la alabanza de los
hombres, y esas cosas están destruyendo las vidas de hombres
y mujeres en el mundo y en las iglesias.
Y podremos descubrir todas estas cosas
que están a nuestro alcance, “poniendo toda
diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la
virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio
propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia,
piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al
afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas
están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni
sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor
Jesucristo” 2
Pedro 1:5-8.
Ahora sabe que tiene todo esto en Cristo,
pero necesita usted esforzarse en descubrirlo y aplicarlo a
su vida, y eso es lo que todos nosotros estamos haciendo
ahora, intentando aplicar estas cosas en términos prácticos,
con las personas con las que vivimos y trabajamos, además de
con las personas que nos hacen enojar y que siempre nos caen
mal, sean quienes sean, con los que hemos de aplicar todas
estas cosas, “Porque si estas cosas están
en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin
fruto.
¿Quiere usted la receta para alcanzar el
éxito como cristiano?, acá la tiene: La fe y la obediencia;
el conocimiento de las promesas de Dios y la aplicación de
ellas a situaciones concretas, será lo que evitará que
seamos estériles e inefectivos; además, “el
que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego,
habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados”
vs 9, y
ni siquiera su regeneración ha hecho demasiado efecto, “Por
lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra
vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis
jamás”.
Esto quiere decir que cuando llegue la
hora de partir hacia el hogar eterno, las trompetas sonarán
en la gloria al entrar porque habrá encontrado el secreto de
la vida vivida con éxito, y la garantía la hallamos en la
declaración de quienes han sido testigos directos de lo
sucedido y que nos dicen: “No os hemos dado
a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo
siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con
nuestros propios ojos su majestad”
vs 16, y que a su vez
confirman la voz de los profetas del Antiguo Testamento
quienes no escribieron por su propia inspiración, ni sus
opiniones particulares, sino que escribieron lo que les fue
dado por el Espíritu de Dios y anunciaron los sucesos que
habrían de acontecer muchos siglos después.
Pero el apóstol también nos advierte de
ciertos falsos maestros, y esto suena como si hubieran sido
escritas para nuestra época, al decirnos que “hubo
también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre
vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente
herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los
rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.
Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los
cuales el camino de la verdad será blasfemado, y
por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras
fingidas” 2 Pedro 2:1-3.
A pesar de todo, debemos tener la
seguridad en nuestro corazón de que Dios sabe cómo manejar
una situación así, y no debemos alarmarnos cuando aparecen
estos falsos maestros presuntuosos y elocuentes que usan
palabras impresionantes acerca de las cosas de la vida, la
muerte, la salvación y otros temas de importantes,
burlándose de vuestras creencias ya que Dios sabe lo que
está haciendo y se ocupará de ellos como no perdonó a los
ángeles cuando pecaron, sino que los juzgó; como no perdonó
a Sodoma y Gomorra cuando pecaron, sino que los juzgó; y no
perdonó al mundo antiguo, sino que lo juzgo por medio del
diluvio, y a pesar de todo conservó a un remanente con
integridad en el cual estamos aquellos que predicamos y
seguimos la sana doctrina.
Estos falsos maestros que tanto dicen
saber, hablan “mal de cosas que no
entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y
destrucción” 2 Pedro 2:12, y con sus
hechos muestran que son realmente ignorantes que animan a
las personas a ser indulgentes, cometiendo lo licencioso y a
moverse en medio de una conducta pervertida sin la menor
vergüenza; y dice el apóstol que además “Tienen el
corazón ejercitado para la avaricia”
vs 14, es decir que no
enseñarán para que las almas sean salvan sino por amor al
dinero, entonces dirán cualquier cosa que crean que las
personas quieren oír con tal de retener personas en la
congregación, es decir que prometen libertad, pero ellos
mismos son esclavos de la corrupción.
No se parece eso a las drogas que cuando
las personas las prueban, se produce de verdad una sensación
de libertad, pero va acompañada de una esclavitud que
destruye; para concluir leamos juntos en
2 Pedro 2:20-22 “Ciertamente,
si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del
mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo,
enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer
estado viene a ser peor que el primero. Porque
mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la
justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás
del santo mandamiento que les fue dado. Pero les
ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a
su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”.
Piense en lo que esta viviendo la iglesia
del Señor en este momento, afiancemos nuestros pies en la
sana doctrina, y tengamos claro que “el
Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe
por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a
hijos; ……… Pero si se os deja sin disciplina, ……, entonces
sois bastardos, y no hijos”
Hebreos 12:6-8.
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