Por amor
Es importante entender que el acto de
sacrificar a Dios no comienza con el paganismo sino que
se efectuó desde la creación del hombre, es así que los
primeros sacrificios mencionados en la Biblia son los de
Caín y Abel, Génesis 4:3-5,
y en esos sacrificios se demuestra que hay sacrificios
agradables a Dios y otros que no lo son, pues a Dios
solo le agradan los que se hacen con un corazón puro ya
que Dios mira al corazón, y el sacrificio verdadero
representa la ofrenda del propio corazón en una
disposición de sujeción y confianza que se expresa en la
total obediencia a Dios; y sin esta disposición del
corazón los sacrificios solamente ofenden a Dios porque
son falsos.
La historia de amor más grande que se
haya contado, donde si tú quieres, puedes ser partícipe,
es una historia de entrega, pero también de sacrificio,
del sacrificio más grande que puede hacer quien ama,
pero el tema es: Tú ¿estarás dispuesto a
corresponderle?, pues amor con amor se paga, por lo que
en la Biblia podemos leer: “Si alguno quiere venir en
pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y
sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la
perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí,
la hallará” Mateo 16:24-25,
y debes saber que el camino hacia Dios no es fácil, es
un camino para trabajar con disposiciones que se
convierten en luchas, luchas que nos llevan hasta la
entrega y el dolor, pero un dolor que nos recompensa con
toneladas de alegría.
Leamos ahora la Palabra de Dios en
Juan 3:12-21 “Si os
he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis
si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino
el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está
en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el
desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea
levantado, para que todo aquel que en él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó
Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por
él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no
cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el
nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la
condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres
amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras
eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece
la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean
reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la
luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en
Dios”.
Trata de observar con tus ojos humanos la
vida de Jesús desde su nacimiento en un humilde pesebre
hasta la cruz del Calvario y piensa en su amor y las
privaciones que sufrió: Hambre, sed, cansancio, calor,
sueño, ingratitud, rechazo, burlas…, y en su sueño y
anhelo de salvar a toda la humanidad; observa todo el
proceso para que esto te aliente liberar tu voluntad a
fin de que le sigas con un sí de cristiano que no pone
condición.
Jesús te está invitando en este día como
a los habitantes de Éfeso a través del apóstol diciendo:
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”
1 Corintios 11:1, ya que
somos sus hijos y debemos acceder por amor, como Cristo
nos amó y se ofreció a sí mismo a Dios en sacrificio por
nosotros.
Jesús se entregó a Sí mismo en sacrificio
por amor, y nosotros necesitamos re-descubrir el
significado de ese sacrificio si nos decimos a ser
discípulos de Cristo, pues ser discípulo no es venir a
la iglesia, ofrendar o diezmar, ser discípulo implica
mucho más que eso, es necesario que te sometas a Su
gobierno y te niegues a seguir siendo gobernado por las
corrientes del mundo que buscan cegar nuestras
inteligencias y nos llevan a tener conductas egoístas,
autosuficientes, y liberales centradas en satisfacer el
deseo propio hasta volvernos necios.
No se trata sólo de decir que eres
cristiano o que perteneces a un grupo de la Iglesia,
sino que desde esa intimidad que vives con el Señor
mostrar al mundo que la cruz no te pesa, que en ti no
hay arrugas o caras largas sino que lo que se ve es la
alegría y el gozo del Espíritu que mora en tu interior,
y entonces si podrás decir orgulloso que eres miembro de
su equipo, entonces lo estarás amando de verdad y con
fidelidad de discípulo.
Es necesario que no tengas miedo a la
realidad de cargar con la cruz, que no tengas miedo a la
palabra sacrificio pues es uno de los ingredientes de
los cuales está hecha la santidad, no tengas miedo de
someter tu voluntad al peso de la cruz para que te vayas
haciendo más fuerte, puro, generoso y más santo; pero
menos quejoso, menos egoísta y puedas crecer
espiritualmente siendo más antorcha de fuego santo.
Si tienes deseos de mejorar tu vida y
tener una vida espiritual más rica, reflexiona sobre la
forma en que estás ayudando a Jesucristo a llevar la
Cruz, acude a la oración cuando esa cruz no la
entiendas, no la quieras o simplemente te canse, pues
ella te dará la luz necesaria para que puedas ver el
significado profundo que hay detrás de la palabra
sacrifico, y aunque en ese momento tus heridas estén
abiertas, aferrado a la cruz le podrás decir: Señor, con
tu auxilio lucharé para no detenerme, responderé como
discípulo sin temor a las cuestas empinadas, ni al
trabajo diario, ni a las espinas y piedras del camino.
Hay veces que uno se siente confundido,
no sabe qué hacer con todo eso que tiene dentro y trata
de buscar una salida a este sentimiento de amargura, de
abandono o tal vez de desamor....., es entonces cuando
muchos buscan la salida que el mundo nos da a través de
sus placeres, y la verdad es que sabemos que eso no nos
conviene, pero aun así no podemos evitar que cuando lo
pensamos nuestros mente desvaría o nuestro cuerpos
tiemblan, y la verdad es que sabes que con tu forma de
actuar lastimas a Dios y seguramente también a quienes
te rodean; ahora………, ¿crees que eso es justo?.
Mira, no hay amor más grande que el de
aquel que da la vida por sus amigos, “el buen pastor
su vida da por las ovejas”
Juan 10:11, y dar la vida es negarse a uno mismo,
no buscar satisfacernos, no elegir el camino fácil, es
servir, sufrir, privarse, renunciar, es entrega y
sacrificio,…… son distintas formas de dar la vida por
alguien.
Es la manera más pura de manifestar el
amor que sentimos por alguien, y cuanto más si lo que
deseamos mostrar es el amor en Dios, donde el sacrificio
de las inclinaciones humanas debemos llevarlas a lo
eterno; el dolor, el sacrificio, la entrega por arar el
campo, por picar la piedra, por cambiar al mundo
negándose a uno mismo, por evitar traicionar a los
valores cristianos, a la familia, a los amigos… ese y
solo ese es el auténtico amor.
Alguna vez te preguntaste si realmente
estás dispuesto a dar tus tesoros antes de traicionar
tus valores, “Porque donde esté vuestro tesoro, allí
estará también vuestro corazón”
Mateo 6:21; si
verdaderamente estas dispuesto a negarte a ti mismo para
llegar a ser lo Él ha dispuesto que seas; piensa un
instante, si amas a tu familia, ¿Cuántas veces
sacrificas tus gustos por ellos?; seguramente que tú
tienes necesidades, pero, ¿Piensas en lo que el otro
necesita antes de lo que tú necesitas?; si amas a tus
hijos, ¿Antepones la felicidad de ellos a la tuya
propia?.
Dices que amas al prójimo, pero, ¿Eres
capaz de decirles de frente sus cualidades y defectos
para que sean mejores, o dejas pasar todo porque a ti te
“sirven” de una o de otra manera?; es necesario amar a
nuestros semejantes, pero el amor hay que demostrarlo
con hechos concretos y claros.
También, muchas veces el dolor nos lleva
a cuestiona la vida y la presencia de Dios en ella, pero
cuando uno está firmemente parado sobre la roca firme
que es Cristo, “Porque no quiero, hermanos, que
ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la
nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron
bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el
mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma
bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual
que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de
ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados
en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos
para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como
ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de
ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y
a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como
algunos de ellos fornicaron, …... Ni tentemos al Señor,
como también algunos de ellos le tentaron, ……. Ni
murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, ………. Y
estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están
escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han
alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que
piensa estar firme, mire que no caiga”
1 Corintios 10:1-12,
pues cuando estamos sobre la roca, ese dolor se
transforma en una búsqueda de Dios como única fuente de
paz y felicidad eterna; allí es cuando comprendemos que
Él es el Alfa y el Omega, el principio y el fin, y que
el dolor es parte de la purificación de las propias
faltas donde el amor a los demás y a Dios es el que nos
da madurez espiritual, haciendo que cambiemos la visión
del mundo.
Jesús dijo: “En esto conocerán todos
que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con
los otros” Juan 13:35,
pero no es posible cumplir con esto si continúan dentro
nuestro el resentimiento y el amor a nuestras propias
cosas en primer lugar; entonces, necesitamos eliminar de
nuestro corazón y de nuestra mente todos esos elementos
que son indeseables en un discípulo de Cristo como es el
resentimiento o el orgullo, porque si nosotros
trabajáramos en la obra de Dios pero no amáramos a
nuestros semejantes, y no sacrificáramos nada por llevar
la luz de la Palabra a otra gente, pueblos y naciones,
caeríamos en un egoísmo espiritual, muy refinado, pero
que nos impediría todo avance en nuestra vida
espiritual.
Si solamente nos preocupamos por nosotros
y nos olvidamos de tantos millones de personas que
habitan el mundo sin conocer al Señor, definitivamente
nos estamos encerrando en nuestro propio egoísmo, y éste
no nos permitiría conducir a otros hacia el camino
correcto; entonces, no es suficiente decir que amamos,
sino que hay que demostrarlo con hechos, hay que estar
dispuestos a subir a la cruz del Sacrificio por la
humanidad, hay que levantar la antorcha de la sabiduría
para iluminar el camino de otros; hay que estar
dispuestos a darlo todo por nuestros semejantes, pero
con amor verdadero, desinteresado, y puro.
Si nosotros queremos la felicidad,
debemos luchar por la felicidad de otros, ya que
mientras uno más da, más recibe, pero el que nada da,
hasta lo que no tiene le será quitado, “Porque a
cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al
que no tiene, aun lo que tiene le será quitado”
Mateo 13:12, y es allí
donde viene el sacrificio, pero el sacrificio que se
hace sin desear el fruto de la acción, sin desear
recompensa; sacrificio desinteresado y sincero, dando su
vida para que otros vivan y sin pedir nada en
recompensa, y esto es lo que tenemos que comunicar al
mundo, las verdades que hemos aprendido, las semillas de
verdad que los maestros nos han enseñado, y cuanto más
trabajemos en la obra del Señor, más podremos
experimentar; pero si egoístamente no entregamos a los
demás lo que sabemos, tampoco podremos vivir las
enseñanzas del espíritu, entonces……, dejemos de lado el
egoísmo y entreguemos a otros lo que hemos aprendido,
sin importar el sacrificio, el dolor, lo que sucede a
nuestro alrededor, lo que hacen los demás, o lo que
lograremos con ello, hagámoslo simplemente, POR AMOR.
©
Luis A. Coria